El festival de la Luna estaba por llegar, las jóvenes llevaban vestidos sueltos que mostraban sus curvas, mientras que los varones íbamos solo con pantalones dejando nuestros torsos bien marcados al aire, varias Lobas suspiraron por la visual que les dábamos mi hermano y yo, los dos caminábamos por la plaza central de la manada solo para probar el terreno de lo que sucedería en la noche.
Hoy era un día especial, nuestro Alfa nos presentaría a su hija menor, una joven Loba de dieciséis años que había estudiado en Londres toda su vida ya que fue enviada allí cuando la manada fue atacada y perdimos a nuestra Luna, ella apenas era una bebé de pocos días, quienes nos atacaron aprovecharon la debilidad de nuestra Luna para darnos un golpe que jamás pudimos olvidar.
Estábamos felices por el regreso de la joven Loba, el Alfa Jefferson no entraba en sí mismo y eso nos alegraba a todos.
Él no era un Alfa muy amistoso, perder a su Luna tan joven lo hizo un Lobo duro y sin sentido del humor, duro con los machos y demasiado irritable con las hembras.
En parte eso estaba bien, nos hizo una manada fuerte, los machos entrenamos día y noche para ser excelentes guerreros, los Bleer siempre confiaban en que les haríamos buena presencia en los torneos.
Hace dos años participamos contra John Bleer, perdí contra él en un duelo uno a uno, pero le di unos buenos golpes que le dolieron durante unos días.
Los Alfas Reales tienen ventaja frente a otros Lobos, pero nosotros no nos rendimos fácil, entrenamos a diario y protegemos a los nuestros a toda costa.
- ¿En qué piensas? -preguntó mi hermano para sacarme de mis pensamientos mientras miraba alrededor buscando una hembra sola.
-Nada en particular-respondí sencillamente mirando a la nada, la plaza estaba abarrotada de gente.
Mi hermano era la única familia que me quedaba, tengo cincuenta y siete años, aunque aparento unos treinta en años humanos, pero mi hermanito en comparación apenas tiene veintiséis años, aun es joven apenas pasando de ser un cachorro, nuestros padres murieron en la masacre que nos arrebató a nuestra Luna y desde entonces yo lo cuidó, nos cuidamos mutuamente.
Nos acercamos a la pasarela que habían colocado en medio de la plaza, veo al Alfa y a sus hijos, Leonel y George, son buenos Lobos y Leonel será un buen Alfa algún día, es un guerrero muy disciplinado y diestro.
Su hija es hermosa, mejillas rosadas y facciones finas, con las curvas justas y el pelo levemente ondulado, morocha con ojos color miel y de tez blanca como toda su familia, muy parecida a su madre.
Siento que mi hermano se remueve a mi lado y su olor cambia.
No sé qué le sucede.
-Hey ¿Todo bien? -cuestionó al joven que mira directo a la pasarela, mejor dicho mira fijamente a la joven Loba.
-Ella-dice una y otra vez.
-No puede ser Jack-dice Tadeus sorprendido.
- ¿Que no puede ser? -pregunto a mi Lobo rápidamente.
-Ella es la compañera de Thomas-responde mi Lobo completamente feliz por nuestro hermano.
Eso me descoloca, pero al percibir que Thomas se empieza a mover hacia la pasarela reaccionó.
-Espera-digo sujetándolo del brazo algo no está bien.
El Alfa percibe el movimiento y le habla a su hija al oído.
No puedo oír lo que dice, ¿tienen sellado el escenario?
El Alfa hace una seña y todos comienzan a retirarse, Leonel toma a la Loba del brazo y la arrastra con él fuera de la vista de todos, eso molesta a Thomas, pero lo tengo firmemente sujeto.
-Algo no está bien-digo firmemente a Thomas.
-Ella es mía-afirma él en respuesta.
-Iremos a hablar con el Alfa cuando la multitud se calme-digo y él asiente sin ganas.
Volvemos a la casa y mi hermano sube a su habitación, seguramente a darse una ducha de agua fría.
Espero que la reacción del Alfa solo sea por precaución.
...
Estamos sentados en el salón de la casa del Alfa, Leonel está sentado delante de nosotros, sin decir una palabra, pero mira fijamente a Thomas que está sentado a mi lado.
-Esto no me gusta nada-comenta Tadeus en el silencio que reina alrededor.
-A mi igual-respondo a mi Lobo.
Se escuchan gritos que vienen de la planta alta y unos segundos después vemos a la joven Loba correr en nuestra dirección.
-No me pueden separar de mi compañero destinado-dice ella a punto de quebrarse a llorar.
Puedo notar como el olor de Thomas se intensifica haciéndose más fuerte, una forma de decirle a los otros Lobos que ella le pertenece.
-Alma regresa a tu habitación-dice Leonel interponiéndose en el camino de su hermana menor.
-Padre por favor-dice ella entre lágrimas.
-Alfa debemos hablar-dice Thomas parándose del sillón.
-No creo que tengan ganas de discutir esto-dice Tadeus rápidamente.
-No hay nada que discutir-dice el Alfa desde la otra punta del salón-Alma regresa a tu habitación-dice con su voz de Alfa.
-No-declara ella con irá pareciéndose mucho más mayor de lo que es.
Intenta forcejear con su hermano mayor, pero es en vano, Leonel la tiene agarrada firmemente.
-Leonel llévatela-dice el Alfa Jefferson en el mismo tono.
Leonel sujeta a su hermana y comienza a caminar hacia las escaleras, mi hermano ante la escena intenta ir tras ellos, pero lo detengo del brazo.
-Thomas debemos hablar con el Alfa primero-digo lo más calmado posible aunque por dentro Tadeus está listo para defenderse- ¿Alfa? -pregunto al hombre que mira a mi hermano con ganas de arrancarle la cabeza.
-Los destierro de esta manada, desde ahora son renegados-declara el Alfa Jefferson sin decir nada más.
Varios Lobos entran en el salón y nos ponemos a la defensiva.
-Ella es mía, no me puedes prohibir lo que me pertenece-dice Aarón el Lobo de Thomas tomando el control de su cuerpo.
-Debemos salir de aquí, ellos no se detendrán-dice Tadeus intentando tomar el control de nuestro cuerpo.
Sé que tiene razón, son muchos Lobos y aunque seamos buenos guerreros ellos también lo son y son más que nosotros.
-Thomas, ya escuchaste al Alfa, está ya no es nuestra manada-digo agarrando del brazo a mi hermano.
-No nos apartaran de nuestra compañera destinada-dice nuevamente el Lobo de Thomas.
Aunque lo tengo bien sujeto el Lobo de mi hermano es fuerte y si se transforma en medio de la sala no nos dará chance de escapar de la casa a salvo.
-Papá por favor no les hagas daño-ruega la joven Loba que se hace presente nuevamente en el salón bajando las escaleras a toda velocidad.
-Alma vete a tu habitación ahora-dice su padre con su voz de Alfa.
-Padre por favor-dice ella poniéndose de rodillas delante del Alfa-obedeceré, pero por favor, deja que se vayan-suplica nuevamente postrándose en el suelo.
-Mi hija no tiene por qué rogar por unos renegados, váyanse antes de que me arrepienta-dice el Alfa mirándonos a nosotros.
Sujeto a Thomas con fuerza y lo arrastró fuera de la mansión del Alfa.
Varios Lobos nos miran y en sus miradas solo hay lástima y pena, muchos de ellos son nuestros amigos.
-Son nuestros amigos-dice mi Lobo rápidamente siguiendo mis pensamientos.
-Ya no, ahora somos renegados-digo a mi Lobo con pena.
Vamos a nuestra casa seguidos de un grupo de Lobos y tomamos nuestras cosas, Thomas está sumido en sus pensamientos actuando en automático ante la situación.
-Encontraremos la manera de regresar-digo a mi hermano con un tono esperanzador.
-Una vez renegados ya no hay vuelta atrás-dice él en respuesta.
-Podríamos ir con el Rey Joseph, él nos puede unir a la manada nuevamente-digo en el mismo tono que antes.
-Claro porque dos renegados se podrán acercar a él-dice mi hermano desanimado.
-Si le explicamos nuestra situación y la de Alma él nos podría recibir-digo con las pocas esperanzas que me quedan.
Él ya no responde, él ya perdió todas las esperanzas, terminamos de juntar lo que podemos y nos alejamos de la manada.
Vamos en la camioneta, ya estamos a unos kilómetros de la manada, pero aún seguimos en sus territorios, ya que se extienden por varios kilómetros más alejados de la ciudad.
-Detente-dice Thomas de repente para romper el silencio.
Me detengo a un lado del camino y lo que veo segundos después me deja sin habla.
Thomas baja de la camioneta y le da su chaqueta a la joven que se acaba de transformar en humana a mitad del camino.
-Esto es una locura-dice Tadeus preocupado.
Mi Lobo tiene razón, que esa joven esté con nosotros no es nada bueno, como renegados no tenemos derecho a nada.
-Yo lo siento-dice ella entrando a la camioneta.
-No te preocupes, debemos seguir adelante-digo intentando sonar amable.
Llegamos a un hotel ya fuera de la manada, en territorios neutrales y pido dos habitaciones, cenamos y Thomas acompaña a Alma a su habitación, yo me voy directo a la ducha y al salir me encuentro solo en la habitación.
-Nuestro hermano no ha perdido el tiempo-dice Tadeus con orgullo.
Al parecer Tadeus tiene razón, mi hermano ya es grande para atenerse a las consecuencias de sus actos, me voy a la cama y me duermo casi al instante, este día ha sido demasiado largo.
…
Han pasado dos semanas desde que nos fuimos de nuestra manada, con nuestros ahorros nos hemos quedado en hoteles que están en territorios neutrales, pero me siento impaciente, como si alguien nos estuviera siguiendo.
-Deja de estar paranoico-dice Tadeus con calma.
-Te recuerdo que compartimos sensaciones-digo a mi Lobo rápidamente.
Tadeus se queda en silencio, ya que es él el que está paranoico, siempre me alerta de que hay un olor extraño o que percibe que alguien nos sigue.
Regreso al hotel con unas medialunas de manteca y escucho gritos en la habitación de Thomas y Alma, mi hermano no tardó en marcar a su compañera, ellos hacen una hermosa pareja, me acerco a la puerta y el olor a sangre me inunda las fosas nasales.
-Leonel está adentro-afirma Tadeus intentando tomar el control de nuestro cuerpo.
Me abalanzó contra la puerta y la derribó, veo a Thomas debajo de Leonel y a George sujetando a Alma.
-Jack lo va a matar-grita Tadeus con más fuerza ahora.
Le cedo el control a mi Lobo que rápidamente comienza a pelear contra el hijo mayor de nuestro ex Alfa.
Varios minutos después este cae muerto en el suelo, Alma llora por su hermano, mientras que George se ha quedado petrificado.
Tomo a Thomas en mis brazos y me dirijo a la puerta.
-Llévatela de regreso a la manada, esta vida no es para ella-digo antes de salir del lugar.
…
- ¿Nervioso? -pregunto a mi hermano que no se ha quedado quieto en ningún momento.
-Estoy ansioso-dice él en respuesta.
-Ya han pasado ¿qué? ¿Dos años? -pregunto nuevamente al hombre que tengo al lado.
-Dos años y tres meses-responde mi hermano menor.
-Ha estado contando el tiempo-dice Tadeus con tristeza.
-Reichel dice que su compañera lo espera, pero lo que hice no será fácil de perdonar-digo a mi Lobo que asiente.
Vamos en una caravana a la manada Jefferson, Sebastián y Reichel nos acompañan, también ha venido Caroline que se ha quedado dormida con su cabeza en mi hombro.
-El cachorro la hace dormir mucho-afirma Tadeus mirando a su compañera embelesado.
Caroline lleva cuatro meses de embarazo, será un varón, aún no hemos elegido nombre, pero ella quiere que se llame como su antepasado, Jeremiah, el primer Rey Bleer, es un nombre bonito, pero yo deseo que se llame como mi padre, Donatello, pero como aún nos queda tiempo podría seguir intentando que ella gane esta batalla.
La caravana se frena en frente de la mansión del Alfa Jefferson y comenzamos a bajar de los autos.
Tomó de la mano a Caroline que se pone al lado de su hermano mayor.
-Ese renegado debe ser juzgado por la muerte de mi hijo-dice el Alfa Jefferson que nos espera en la entrada de su casa.
-Él no es un renegado, es mi esposo y tú Príncipe-dice Caroline con su voz de mando.
-Nuestra Luna está enojada-dice Tadeus con orgullo.
El Alfa le lanza un gruñido a Caroline, pero es Sebastián quien interfiere esta vez.
-Es usted consciente de que le acaba de gruñir a mi hermana-dice el Rey de los Lobos.
No fue una pregunta, fue una afirmación, veo como Reichel hace brillar sus anillos calmando a Sebastián, aunque se que la Reina de Todas las Razas es pacifista no le gusta que se insulten o haya peleas sin sentido, así que ella actuara de inmediato si se pasan de la raya.
El Alfa baja la cabeza y en escena entra Alma, se la ve más madura, más mayor, tiene un cachorro en brazos.
Mi hermano se adelanta unos pasos, pero se queda petrificado esperando una reacción de su compañera destinada.
-En mi nombre y en nombre de mi Luna estos dos Lobos ahora pertenecen a la manada Real, Alma Jefferson estas en todo tu derecho de quedarte aquí, en tu manada o venir con nosotros-dice Sebastián con su voz de Alfa Real.
Ella lo piensa unos segundos, pero luego de decirle al cachorro que el que está delante de ellos es su papá ella se lanza a los brazos de mi hermano menor, mi hermano los recibe con gusto y sin problemas los alza a los dos del suelo.
-Te dije que todo saldría bien-dice Reichel mirándome con una gran sonrisa.
Veo como enfrente de nosotros, mi hermano y su compañera destinada se besan apasionadamente.