—Hola hermanito veo que la mortalidad te está pasando factura, has envejecido—dice la mujer de cabellos color lila, su presencia aun no puedo notarla, pero no sabría decir si son una amenaza o no. —Majestad teníamos órdenes de no actuar ante los mortales, lamentamos que uno de sus hijos fuera tan especial—dice el hombre dando pasos decididos hacia Kathe, la lira que llevaba en sus manos ya no estaba. —No te atrevas a dar un paso más—digo tomando en brazos a la bebé. Todos se ponen en alerta ante nuestra reacción, no poder sentir su presencia me pone muy nerviosa. —Gabriel sus órdenes no creo que sean dañar a una bebé indefensa—dice Serafín al que era su hermano hasta hace algunos años. —Ella puede ser muchas cosas, pero alguien indefenso no—responde la Ángel que no retrocede ante noso

