—No me puedes prohibir ir—grita Ann en nuestras mentes. —Debes quedarte con nuestros hijos—dice Francis con señas y en voz alta. Ann me mira buscando ayuda, pero fui yo la primera en decir que ella se quedaría en la casa con los bebés y sus hermanos menores. —Soy más poderosa que muchos de ustedes—dice en nuestras mentes mi hija mayor mirando a varios de los que están en el salón—madre no seré la niñera mientras ustedes se ponen en peligro—afirma de la misma manera mirándome a los ojos. —Perdón amor, pero esto no está a discusión—digo firmemente en su mente. Ann sale afuera dejando salir a Crystal, puedo sentir la energía girando a su alrededor, realmente está furiosa. —Dale unos minutos Francis—digo mirando al Vampiro que quiere ir detrás de su esposa. Él se sienta en el sillón y s

