—Escúchame, por favor… Yo a ti te amo, lo sabes, y lo que viste fue… No diré el típico cliché de no es lo que parece. Es verdad, la besé, y por desgracia solo viste esa parte. Yo me aparté luego, porque pensé en ti, pensé en nuestro amor, Stefanía, y no podía permitirme arruinar ese viaje tan mágico. —Y fue lo primero que hiciste, ¡que ironía! —Él inhaló y exhaló con pesadez. Yo me di vuelta, para mirar el paisaje de nuevo—. ¿Qué te hizo? ¿Qué te dijo esa maldita mujer? —añadí. Estaba segura de que le manipuló. Michelle me dijo que ella era así, que seducía a los hombres, los engatusaba y ellos caían rendidos a sus pies—. ¡Respóndeme, José Miguel! —Cuando estábamos solos en la choza, pregunté por ti. Me dijo que tenía ganas de darse un baño, que me ayudaría a encontrarte luego. Ella en

