En la casa de Peter y Camila se respiraba paz después de días de preocupación y angustia, la vida los había puesto a prueba con la salud de su hija Valezca y después de sentir alivio y tranquilidad con el nacimiento del tercer Peter en la familia un nuevo problema ponía a toda la familia a sufrir. Hubo momentos dónde creyeron que terminarían criando a sus pequeñas nietecitas y sus corazones se entristecian al pensar en lo que pasaría con su hijo Peter si Elena moría. Fue tan duro ese sentir que toda la casa se quedó en silencio y en la hacienda nadie pronunció palabra en cuanto a lo que sucedía con el joven patrón. Las únicas palabras que se pronunciaban eran oraciones por la salud de la señora Elena. Cuando la noticia de la recuperación de la esposa del joven patrón llegó a la h

