Pasaron casi dos meses, Mérida llegó a casa cansada, era casi el anochecer, no había vuelto a hablar con Max, se había disculpado por lo acontecido, pero al final ella se fue al amanecer en un taxi, no respondió los mensajes que le había enviado disculpándose, y se apuró eliminarlos de su teléfono, fuera como fuera, se sentía como una traidora, una mujer infiel que podía ver su nombre arrastrado por el suelo, nunca le había importado tanto, pero temía, ¿De qué temía? No quería reconocer que su temor principal era James. Había ayudado a Farah con los trámites civiles de la fundación, caminó a su alcoba, pensó por un momento, ni siquiera había cenado, James estaba en Lisboa con Mona, su querida madrina, quien siempre estuvo al tanto de la relación con Alina, era la única persona en el mund

