Punto de vista de Roy
No puedo creer que me haya quedado atrapado con esa perra asesina como mi compañera. De ninguna forma la aceptaría. Mi lobo, Max, estaba gruñendo y no me importaba en absoluto.
Mi madre debería estar aquí y es culpa de ella que no esté.
Regresé a donde estaba Amber y la abracé de nuevo.
—Lo siento por eso. ¿Dónde estábamos? —Ella se acurrucó más cerca y me rodeó el cuello con sus brazos para besarme. Pensé, ¿por qué no?
Llevé a Amber de regreso a mi habitación e hice lo que quise. No era la primera vez que estaba con ella, pero por alguna razón, era como si no pudiera disfrutarlo.
Lo que sea, una vez que la pequeña perra acepte el rechazo, el vínculo de pareja se romperá por completo y no tendré que preocuparme por ello nunca más.
La mañana siguiente, me desperté sintiendo un dolor punzante en el pecho mientras mi lobo aullaba de dolor y tristeza.
—¿Qué demonios fue eso? —dije jadeando.
Amber se sentó y se envolvió en la manta. Alex entró en mi habitación, pero se dio la vuelta al ver a Amber. Luego escuché a mi padre rugir.
Me puse unos pantalones y fui hacia él.
—Papá, ¿qué pasó? —Debió haberse despertado con el mismo dolor.
—Alguien acaba de dejar la manada. Sentí que el vínculo de la manada se rompía.
Pensé por un momento y luego corrí a la habitación de Jessabelle. Estaba vacía. Con algunas cosas esparcidas, como si alguien hubiera hurgado en ella. Su habitación estaba despojada.
Me empecé a preocupar, así que fui a hablar con Alex y sus padres para ver si la habían visto. Alex intentó comunicarse con ella cuando yo no pude, pero ella lo bloqueó. Luego escuchamos a su madre gritar desde la cocina. Ella sostenía una carta en la mano.
Alex tomó la carta y la leyó en voz alta para mí, mi padre y su padre.
-Carta-
Querida familia y manada,
Sé que no me van a creer de todos modos, pero no quería arrepentimientos antes de irme. No tenía más que un profundo amor y respeto por Lady Isabelle. Arriesgó su vida para salvar la mía y estaré eternamente agradecida, pero no desperdiciaré la vida que salvó para ser maltratada por la manada que me culpa por algo que no hice.
Ahora que he llegado a la mayoría de edad, dejaré esta manada y esta vida atrás. Pero aquí hay algunas cosas que sabía que nunca habría podido decir en persona...
A mi familia, siento si me ven como una decepción, pero ¿por qué me darían la espalda? Un padre y una madre deben amar y proteger a sus hijos sin importar las circunstancias. Mientras que ustedes pretendían que ya no estaba aquí, y mucho menos que aún soy su hija.
Alex, solíamos estar cerca. Siempre podía sentir cuando estabas triste o enojado, pero supongo que tu odio hacia mí es tan profundo que ya no podías sentir el dolor que soporté por parte de la manada. Espero que tengas una buena vida siendo hijo único, porque ya no eres el dulce hermano mayor que conocía que prometió que me protegería sin importar qué. Ya no tengo familia ni pareja.
Al alfa y a Roy. Lamento haber sido tan débil que no pude salvar a Lady Isabelle, pero ella estaría disgustada en lo que se han convertido ustedes dos.
Solo tenía trece años en ese momento. Apenas había comenzado mi entrenamiento de batalla con mi padre. Alfa, solías ser justo y amable, y Roy, solías ser dulce y encantador. No entiendo cómo tú, Roy, podrías estar tan disgustado de tenerme como compañera que tuve que sentir el dolor de tu traición al vínculo de pareja. Acepto tu rechazo y, dado que no hay nada que me mantenga en la manada Red Moon, me fui para empezar de nuevo y dejarte a ti solo. Nunca volveré. Adiós para siempre.
-Jessabelle Simons
Alex cayó de rodillas al sentir que la mitad de él se había ido. La Sra. Simons lloraba con más fuerza y el Sr. Simons no podía soportar mirarme, y mi padre tampoco.
—¿Eras su compañero? ¿Y aún así Amber está en tu habitación? ¿¡EN TU CAMA?! ¡¿Sabes cuánto dolor estaba sintiendo ella?! —Alex comenzó a gritarme, levantándose e intentando rodear mi cuello con sus manos, pero su padre lo detuvo.
—¿De qué hablas? La rechacé, el vínculo se rompió. ¡No sé de qué dolor hablas tú o ella! —respondí gritando.
—¡No! —rugió mi padre—. El vínculo no se rompe hasta que ella lo acepte del todo. Estar con otra loba significa que ella estaba en un dolor inmenso. Si ella estuviera con otro macho, habrías sentido como si alguien te estuviera ahogando en acónito y plata, o eso he oído de un viejo amigo que sintió el dolor de la traición de su pareja. El vínculo de compañeros es fuerte y no se toma a la ligera cuando uno engaña a su pareja. Alex puede tener una idea del tipo de dolor que ella sentía porque es su gemelo, pero Alex... lo que tú sentiste fue solo una fracción de lo que ella sintió.
Alex parecía haber recibido una bofetada en la cara y cayó de rodillas una vez más. La lucha abandonó su cuerpo. Su padre, que aún lo sujetaba, también cayó al suelo.
—Nunca la escuché gritar ni una vez, pero estaba en tanto dolor que mamá vino a mi habitación —dijo, comenzando a ponerse pálido—. La encontraré y pasaré el resto de mi vida enmendando lo que le hice a mi hermana pequeña —Se levantó con determinación.
No podía mirar a nadie a los ojos. Mi mente se fue a Jess y cómo la traté.
Jess tenía razón, mi madre estaría disgustada conmigo. Tenía que encontrarla y hacer las cosas bien. La única pregunta es, ¿a dónde podría haber ido en este mundo?