Aquella noche especial, recuerdo que mientras me robaba un beso preguntó: estas como me gusta?, sonríe con aquella malicia que le dejaba en claro que no llevaba sujetador, y que podría retorcer mis pezoncitos mientras nos abrazábamos. Sus ojos juveniles brillaron al ver la faldita azul, sabía lo que significaba y a la menor oportunidad intentaría meter su mano por entre mis muslos, para comprobar que ya andaba listita. El tampoco llevaba interior, solo vestía su típico pantalón de sudadera holgado que disimulaba cuando a su pene se le antojaba desperezarse, bueno en realidad siempre lo tenía despierto…ventajas de la juventud. Sentaditos en el portal de la casa, entre charla y mimos le robamos a la vida los suficientes segundos para darnos besos por el cuello, un roce en el trasero, una m

