Advertencia: secuestro de dos familias cuyos padres que se ven obligadas a realizar prácticas incestuosas con sus hijas, mientras ven a sus esposas violadas por unos maleantes. Era ella la que asestaba tremendos empujones de su pelvis contra ese hombre. Ella misma se estaba violando. Supongo que Jorge, preso de la furia que estaba padeciendo y de ver a su esposa así comenzó a tocarle las piernas a su hija. Con una mano sujetaba a la pequeña Lola de las tetas y con la otra le tocaba los muslos. No tardó en tenerla metida entre sus piernas y en estar tocándole el coñito a su hija. El viejo sádico sin decir nada estaba consiguiendo lo que pretendía. Yo seguía con mi dura polla enterrada en los labios vaginales de mi hija y comencé a apreciar que la niña se estaba mojando. Ella misma acompaña

