Eve —No viniste ayer. Levanto la mirada de las carpetas que estaba revisando y me encuentro con un par de ojos azules que ya me son familiares. Lars deja una taza de café sobre la mesa frente a mí y, con una sonrisa amable, coloca junto a ella un par de sobres de azúcar. —No sabía si lo tomas amargo o dulce, así que te traje esto. Me muestra los sobres y, sin poder evitarlo, sonrío. Su gesto es simple, pero atento. “Presto atención, Eve.” Las palabras de Aarón, dichas días atrás, se cuelan en mi mente como un eco molesto, pero las alejo antes de que logren enredarse demasiado. —Lo tomo sin azúcar, gracias. Lars se sienta junto a mí mientras yo destapo la bebida, dejando que el aroma cálido del café se mezcle con el aire. La primera bocanada me relaja un poco. —¿Cómo te fue en tu e

