Un desayuno muy especial. Pov bella. Como de costumbre, no pude dormir casi nada, pero esta vez quien me acompañó en mi desvelo fueron unos ojos verdes y un cuerpo de dos metros y cuerpo tonificado. Sacudo mi mente, ya que en mi cuerpo este hombre genera no solo sentimientos no reconocidos, sino que mis hormonas se vuelven locas cuando estoy cerca de él. Pediré cita con mi terapeuta, si ella sabrá qué hacer, yo que voy a saber qué hacer, si él solo abusó de mí, y con la terapia y años después, me di cuenta de eso. Pero después de unos minutos siento ruidos de autos estacionándose fuera de mi casa, mi corazón late a mil por hora y mis pies se mueven por inercia a la ventana, pero todo pasa porque veo a mi Teo y una sonrisa se posa en mi rostro. Miro a un costado por mi acción, pero ve

