La persecución de Hugo Narrador omnisciente. Jerome se sentó en el asiento del conductor de su coche, su mirada fija en la carretera que se extendía ante él. Un camino que jamás había visto, pero había gente que conocía el lugar como la palma de su mano, ya que sabía muy bien el lugar donde se ubicaba. Su gente, un grupo de hombres armados y peligrosos, quienes iba dando las instrucciones de dónde debía ir, y otros más en las camionetas blindadas con gente dispuesta a matar, listos para llevar a cabo la misión que les había encomendado. “Hugo, esta será tu última noche”, dijo Jerome, su voz baja y seria. Vicente ha hablado, y ahora sabemos dónde está escondido. Los hombres del asiento trasero se miraron entre sí, sus caras serias y decididas. Sabían que Hugo era un hombre peligroso, y

