XLVII

1459 Palabras

Adriano.  En realidad nunca pensé sentirme tan orgulloso de mi mismo. Nunca me imaginé que la vida me sorprendería grandemente con alguien como ella. Yo siempre aspiré muy alto, supe que no merecía un amor a medias, nadie que me tomara como relajo o que me hiciera perder mi tiempo. Y saben? Nunca me pasó por la mente que al primer flechazo caería redondito.  Cuando el sacerdote dijo que podía besar a mi Anastasia no he dudado en comérmela en frente de todos, porque si, ahora si que éramos muchos. La iglesia no estuvo rodeada de desconocidos, sino de mi gente, de nuestra familia. Salvatore y sus mujeres. Enzo, Alicia y el bebé. Mamá, mis suegros y Louis. Una boda por todo lo alto, un matrimonio anhelado, deseado, un amor correspondido desde el primer instante en que chocamos en aquel ben

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