Erin no llegó a saber lo que pasó a continuación. Solo supo que él se movió tan deprisa que, cuando se quiso dar cuenta, estaba atrapada entre sus brazos. –¡Espera! –gritó. Él la miró con humor y felicidad al verla nuevamente. –Oh, Dios Erin...La abrazo fuerte como si no deseara soltarla nunca más y sus ojos se cristalizaron de la emoción y la sorpresa, su corazón explotaba acelerado. —El viejo truco de poner los dedos como si fueran el cañón de una pistola. Jamás habría pensado que me podían engañar con algo así. Erin se quedó atónita; sus ojos grises estaban más bonitos que nunca, y una cara perfecta , como la recordaba. Respiró hondo e intentó sobreponerse y le estampó un beso travieso en los labios de Isaac. — Sorpresa.— dijo ella. Isaac sonrió. No podía creer que Erin estaba

