Isaac le dio un pañuelo de papel para que se limpiara y, a continuación, paró un taxi y la metió en el asiento de atrás. –¿Qué estás haciendo? Déjame en paz. Antes de responder, él se inclinó hacia delante y dio instrucciones al conductor para que los llevara al hotel Palace, donde le había reservado habitación. Pero Erin estaba tan alterada que no lo oyó. –¿Dejarte en paz? Ni lo sueñes. Quiero hablar contigo. Eres la dueña de mis pensamientos, no soy perfecto tengo inseguridades . ¿Crees que voy a desistir de nuestra familia?. –Tú no te veías contento por la noticia, no quiero que te arrepientes de un hijo no deseado–le confesó–. Isaac volvió a sonreír y se acercó a Erin tomando sus dos manos en su rostro y acariciando su mejilla con su pulgar. – Te podría estar pidiendo perdón has

