No podía creer que Karina tuviera tan mala entraña, sabía que de ella podía esperar todo, pero… ¿Hacerme brujería? Eso supera todo lo que hasta ese día le había hecho. Unas caprichosas lágrimas se asomaron por mis ojos, no sabía cuál era el motivo exacto para derramarlas, pero no me molesté en limpiarlas, de alguna manera sentía que debía sacarlas de mi cuerpo, darle un desahogo a mi corazón. Salí de la habitación con la caja, la Santa muerte y mi fotografía entre las manos. —¡¡¡Karina!!!— Grité para despertarla pues seguía dormida sobre la alfombra—¿¡¡¡Me quieres decir qué significa esto!!!? Arrojé las porquerías que tenía en las manos sobre la alfombra y tomé las velas con las que ella había decorado la habitación, usé el fuego para quemar eso que me estaba haciendo tanto daño. » ¡E

