Dejé pasar una semana antes de armarme de valor para ir al hospital a buscar a Sandy, todavía no lograba recordar nada sobre mi esposa, ni tampoco sobre Morelia, la mujer que decía mi madre que estaba frecuentando y que al parecer tuvo el detalle de regalarme una taza. Mis pensamientos estaban enfocados en Sandra y en la posibilidad de recuperar aquello que un día nos unió. Recordé el día que nos despedimos y terminamos nuestra relación. Nunca fue por falta de cariño, pero éramos demasiado jóvenes y los dos tomamos un rumbo diferente. Ella quería estudiar enfermería en el colegio militar y yo quería viajar y conocer el mundo. Con mucho dolor y lágrimas de por medio terminamos nuestro noviazgo, en ese tiempo, las r************* y el internet no eran lo que son ahora y ella estaría en el

