Estaba impresionado con Morelia Ortega, era sin duda una mujer fascinante, tenía una forma de hablar que me hipnotizaba al escucharla. Nunca imaginé que nuestra primera cita fuera a fluir así, como si fuéramos dos buenos amigos que se vieron la semana pasada y que solo se estaban poniendo al día. Omití decirle que ya la había visto antes, aquélla noche en la que descubrí a Karina con su amante, era Morelia la mujer con la que choqué en la calle y que después vi en una cafetería. ¡Vaya coincidencia! No se lo dije porque no quise que fuera a pensar que yo era un acosador y que la había estado siguiendo o algo por el estilo, ya que al parecer ella no me vio o no me recordaba. Lo que sí era un hecho, era que quería volver a verla, quería saberlo todo de ella. Me encantó como reaccionó al hec

