Pov, s Zoey.- Tres días después
¡Estaba harta!
Los mensajes de Jorge y Calum no dejaban de llegar a cada minuto, me preguntan dónde estaba, con quién estaba o si estaba bien, aunque si lo pensaba bien, está sería la mínima parte de lo que harían mis amigas o hermano. Ellos contactarían a la Sia, Marina, ejército y toda la cosa para que yo estuviera bien.
Caminé hacia el salón de química, llegaba tarde.
-¿Puedo pasar? -pregunté con cautela
-Adelante y que sea la última vez, ¡Lancaster! -contestó el profesor Víctor
Me adentré al salón y tomé asiento a un lado de Ale.
-¿En dónde estuviste ayer? -preguntó en un susurro
Me incliné hacia ella intentando no ser descubierta por el profesor.
-Mi batería murió y no encontraba mi cargador -mentí
La verdad es que me sentía fatal por lo de días pasados, no salí de mi habitación, la única persona con la que hablé fue con Cody, ignoré todos los mensajes.
-Me esperas al término de la clase -dijo
Asentí y volví a mi lugar de forma normal. La clase prosiguió hasta que llegó a su fin, los demás alumnos comenzaron a salir mientras yo guardaba mis libros.
-¿Estás bien? -pregunto tomando su mochila
-Este si... -suspiré- ¿qué me ibas a decir?
-Ayer intentamos hablar contigo, Darían y yo porque queríamos decirte que Darían viaja mañana a la playa Grace Bay -anunció
-¿¡Qué!? -me sorprendí
Salimos del salón y caminamos hacia el edificio del frente.
-Si, y adivina con quién viaja -sonrío pícaramente
-¿Sexy trasero Enaij? -pregunté con gracia
-Idiota -sonrió- pero sí, cinco días con ese bombón
-A ver si al fin admite lo que siente -dije
-Es Darían -rió- conocemos a nuestra rubiecita
Llegamos a la separación de el edificio del frente y el oeste, el timbre de inicio de clase sonó.
-Nos vemos en el descanso -besó mi mejilla- te amo, amor
-Adiós, falsa mojigata -reí
Se alejó hasta perderse cuando dio vuelta a la derecha al final del pasillo. De un momento a otro me sentí observada, miré a mi alrededor, no había ni un solo estudiante, todos ya habían entrado a su salón, pero esa sensación no se iba.
Caminé un poco hacia mi salón, de pronto vi una persona en el edificio sur, volteé y me acerqué a el balcón, a lo lejos creí ver a el chico de esa noche en el antro, me veía fijamente.
-No fue un sueño -susurré
Por supuesto que no, idiota, eres tú la que intenta convencerse.
Odiaba esas peleas que tenía conmigo misma, cuando volví en sí, el chico ya no estaba.
-Señorita Lancaster -dijo la voz de la directora- ¿qué hace aquí afuera?, es que piensa no entrar
-Tengo hora libre -respondí volteando hacia ella
-Sabe en dónde se puede pasar las horas libres, el pasillo está prohibido -espetó
-Lo siento -dije- compermiso
Me alejé lo más rápido que pude de ahí, caminé hacia la cancha de americano. Se llegó la salida, esperaba a Ale cuando mi celular vibró anunciando que tenía un mensaje, o en este caso tres, abrí el primero.
La perra rubia: Me ignoraste ayer, mala amiga
Yo: Maldita sentida
La perra rubia: Sabes que te amo, bebé, suerte en tu viaje, aprovecha y pásala bien con el sexy trasero, si sabes a lo que me refiero
Salí de la conversaron con Darían y me fui al segundo mensaje:
Falsa mojigata: Vete, me quedo en detención ??
Yo: Buu..., háblame cuando salgas, bye, te amo falsa mojigata, pórtate mal???
Salí de su conversación y revisé el último mensaje.
Mamá: Ve por tu hermana, está rara y nerviosa
Yo: Voy
Se refería por que el primer y segundo semestre está en otro plantel mientras que de tercero en adelante se encuentra en este. Tomé mi mochila y caminé hacia el segundo plantel, llegué y vi que mi hermana se acercaba a mi.
-Hola, fea -reí
-Hola... -dijo sería
-¿Te pasa algo? -pregunté
-Es que llevo días en dónde siento que alguien me vigila, me siento perseguida... -dijo
Me tensé. Podría ser..., no, no, no pienses en eso Zoey.
-Tranquila -sonreí forzadamente- seguramente es tu imaginación
-Puede ser -murmuró nerviosa
Caminamos hacia la casa, íbamos a mitad de camino cuando sentí la presencia de alguien a nuestras espaldas, volteé, pero antes de eso rápidamente un tipo encapuchado amenazó a mi hermana con una daga en su cuello.
-Tome todo lo que quiera, pero nos haga daño -dijo mi hermana asustada
-Es lo que quiero justamente, hacer daño, pero no a ti, a ella -me señaló- como no se puede te toca pagar, a ti y a todas tus amigas
-¿Qué tiene que ver mi hermana en esto? -gritó Melody
-Que te lo explique ella -dijo el tipo- no debiste estar con gente que no era buena, ¿con cuál de tus amigas debería empezar primero?, deberías elegir tú, ¿la hermosa y sexy rubia o la chica que desborda inocencia de cabello n***o y ojos verdes?
Mierda no.
-A ellas no les harás nada -grité
-Aquí el punto es que tú no me dices que hacer, muñequita -rió el idiota
Pegó más la daga al cuello de mi hermana, no sé cómo, pero mi hermana tenía un aerosol de gas pimienta en su mano derecha, levantó su mano y apuntó a los ojos del sujeto, disparó y el gas salió directo a sus ojos.
-¡Ahh! -gritó el tipo- ¡maldita zorra!
-Zorra tu abuela -replicó Melody
Golpeó su entrepierna haciendo que el idiota la soltará, empezamos a correr y así llegamos a casa, entramos y no había nadie.
-¿¡De qué maldita mierda hablaba ese idiota!? -gritó Melody
-Mel... -dije- necesito que te calmes
-¡Intentaron matarme!, ¿en qué demonios estás metida?
-¡Son mis problemas! -espeté gritando
-¡No!, ¡dejan de serlo cuando la vida de tu familia y tus amigas está en peligro!, ¡tenemos que decirle a la policía o a nuestros padres!
-No, solo déjame resolver esto a mi manera
-Esto es cosa seria, ¡Sofía! -gruñó- madura y ve las cosas como son
-Solo no se metan -me exalté
-Estás completamente loca -gritó jalando su cabello rubio- llamaré a papá
Tomó su celular de su mochila, lo desbloqueó y cuando iba a llamar le arranqué el teléfono.
-¡No lo harás! -dije
-¡No me lo vas a impedir! -respondió
-Oh, sí lo haré- le dediqué una mirada que ella conocía muy bien- si tú dices eso yo te lo prometo, escúchame bien, te lo prometo, Melody Camila Lancaster Mitchell, que le diré a mamá lo de la virginidad
Su boca se abrió indignada- ¡eso es ser una perra!, era un pacto entre hermanas, es un secreto
-Lo haré si tú lo dices -amenacé- ¡tu decides!
-¡Haz lo que quieras! -dijo- solo ten cuidado...
Subió a su habitación dando fuertes pisadas, suspiré, aventé mi mochila al sofá, tomé mi cabellera pelirroja y la amarré en una cebolla desordenada, cuando iba a por las escaleras el timbre sonó. Me devolví y abrí la puerta y...
¡Jodida vida!