Y así, con el tiempo, nuestro amor sobrevivió a la tormenta que parecía insuperable. Cada día que pasaba, Samuel y yo nos esforzábamos por reconstruir nuestra relación y sanar las heridas del pasado. La confianza volvió a florecer, más fuerte y resistente que nunca antes. Isabella, quien había sido una fuente de conflicto, se convirtió en una amiga leal y apreciada. Aprendimos a mantener una amistad sincera sin que eso pusiera en peligro nuestra relación. Era un recordatorio constante de que el amor verdadero podía superar incluso las pruebas más difíciles. La caja de madera de cerezo, que había sido testigo de nuestros momentos más oscuros, se convirtió en un símbolo de nuestra fuerza y determinación. Guardaba no solo la carta de amor que había escrito Samuel en nuestros primeros días j
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


