Una tarde, mientras estábamos en mi habitación, decidí abordar el tema que había estado rondando en mi mente. "Margarita, sé que has notado algo en Tiago que te preocupa. ¿Podrías decirme qué es lo que sientes?" Margarita me miró con una expresión seria y cuidadosa. "Mi señora, no quiero interferir en sus asuntos personales, pero siento la necesidad de compartir mis pensamientos contigo. He notado que, aunque Tiago parece ser un hombre amable y atento, hay momentos en los que su mirada se vuelve distante, como si tuviera secretos que no quiere compartir." Mis ojos se abrieron con sorpresa ante sus palabras. Si bien había sentido una conexión profunda con Tiago, también sabía que no podía ignorar las inquietudes de alguien tan cercano a mí. "Margarita, valoro tu honestidad. ¿Crees que hay

