Se nos enseña que como mujeres debemos excusar todo lo que hacemos. Que por qué andabas sola tan tarde, que por qué te pusiste esa falda tan corta, que por qué tuviste tres novios en un año, que por qué no le dijiste a tu novio que ibas a salir, que por qué le contestaste tan feo a esta persona, que por qué andas tan amargada, que por qué no te comportas como señorita, que por qué no te quieres casar, que por qué no quieres hijos, que por qué no te depilas, que por qué dices tantas groserías, que por qué no te maquillas, que por qué te maquillas, y otra tonelada de cosas para las que siempre tenemos que tener una respuesta. Pero adivinen qué, yo no quiero tener una respuesta para eso y si la tengo, no es el maldito problema de nadie más que mío. No tengo porqué evitar andar en la calle de
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


