La maldad no tiene fronteras

2032 Palabras

Se trataba de atrapar a aquella liebre, montados en el lomo del animal, Kenay se rio de Aiyana, no todos los guerreros podían hacer eso, eras muy pocos los que estaban capacitados para manejar a un caballo con las rodillas, persiguiendo una libre y eran contados los que podían atraparla galopando, ya que había que dejarse caer a un lado sujetando las riendas con una mano y con la otra atrapar a la liebre. Algunos que lo intentaron terminaron rompiéndose el cuello sin capturar a su presa, otros, cayeron del caballo provocando la hilaridad del resto, y no faltaron los que salieron lastimados y revolcados, sin haber alcanzado al animal, así que no todos lo intentaban, eludían el reto cuando alguien se los hacía. No obstante, el joven guerrero la amaba tanto y confiaba en todo lo que le habí

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