Todos los jóvenes se sentaron en el sofá de la sala de estar, mientras que los adultos prefirieron quedarse de pie ante ellos. -Bueno -dijo Roberto el padre de Diego- Quería narrar la historia, pero no me corresponde, Julián mi buen amigo, te dejo el resto a tí. Julián que era el único de los adultos sentados puesto a su aún presente reposo, empezo a hablar. -Esto paso hace casi 11 años, había tocado fondo económicamente, un pequeño descuido había hecho que uno de mis trabajadores a cargo realizará un proyecto, que en vez de beneficiarnos, nos llevará en picada, haciendo que quedará en la banca rota, estábamos sin un techo para vivir, sin comida, con una niña pequeña, cómo padre de familia debía solucionar de alguna manera, pero por más que tocaba puertas, nadie abría y me tendía la ma

