Capítulo 16

3459 Palabras
Capítulo 16 Cierro mi bitácora, las palabras no quieren salir el día de hoy, no logro concentrarme ¡No le he podido prestar atención a lo que sea en todo el día! Pienso y pienso, una y mil veces, lo que ocurrió ayer y nuevamente siento como si el mundo se me fuese a venir encima ¡Es estúpido! En el mundo están ocurriendo sucesos más importantes y yo siento que me ahogo en un vaso con agua solo porque el chico que me gusta se va a casar por obligación con la hermana de un psicópata ¡Es estúpido! Pero no puedo evitarlo ¡Ha pasado menos de un día desde que me lanzaron la noticia como un balde de agua! ¡Un humillante balde de agua! Obviamente que voy a sentirme así ¡Estamos hablando de que van a casar a Alexander a la fuerza para cumplir con un trato con los Winchester! ¡Estamos hablando de que Alexander es mercancía de trueque! ¡Es una locura! Una en la que no quiero estar metida, pero tampoco quiero que suceda. No quiero que él esté comprometido, no quiero eso… pero supongo que lo mejor será que me mantenga al margen, al fin de cuentas, yo ya no tengo nada que ver en el asunto. Suelto un suspiro, apoyando la cabeza sobre mi mano, cerrando los ojos con fuerza ¡Esto es desesperante! Debo dejar de pensar en Alexander y mejor pensar en qué voy a gastar los cinco mil dólares que Winchester me dio. Iré con Lily a reponer todas nuestras cosas, ella ha hecho una lista, una muy larga lista que incluye de todo un poco. Espero que el dinero de ese imbécil alcance para cada una de las cosas, sobre todo la ropa, todo el día he estado en pijama por culpa de sus actos psicópatas. Sacudo la cabeza, miro con detenimiento la pequeña torre de fotografías que reparé hace un par de minutos ¡Ese imbécil se atrevió a tocar mis fotografías! Niego con la cabeza ¡Ya no debo de preocuparme por ese imbécil! Lo mío con Alexander murió antes de que iniciara, incluso si nunca hubiese sucedido todo este lío con Winchester, lo más seguro es que tampoco sucediese algo ¡En fin! ¡Ya no es mi problema! Ya no tengo nada de qué preocuparme, no tengo que preocuparme por mis padres o el hecho de que Winchester sabe dónde vivo y ya tiene ubicada mi casa ¡Ya no hay nada de qué preocuparme! Todo ha terminado y ahora puedo vivir tranquila e intentar seguir con mi vida como si estas últimas semanas no hubiesen ocurrido… Suelto un bufido, guardo mi bitácora, tomo la cámara, y salgo de mi habitación. Quizá necesite algo de aire fresco, un poco de relajación ¡Este fin de semana ha sido una locura! Estoy muy tensa y esto está afectando mi creatividad. Noto la mirada de algunas personas, me digo mentalmente que es debido a mi pijama de cerditos voladores y no porque ayer protagonicé uno de los episodios más extraños de la universidad Royal. No quiero estar en el ojo público y menos por una situación como esta, en medio de un melodrama digno de telenovela. Salgo de la residencia, en pijama no creo que pueda ir muy lejos, pero el clima está gris y quiero fotografías del cielo nublado… muy acorde a mi estado de ánimo actual ¡Basta! ¡Basta de lamentos, Sue! Quiero dejar de pensar ¡Debo dejar de pensar! Alzo mi cámara, una ardilla corre por el pasto y apenas son capaz de tomarle una fotografía ¿Estará preparándose para la hibernación? No tengo ni idea del comportamiento de los mamíferos. Le tomo una fotografía a una cometa, el viento sopla lo suficiente como para que esta se pierda en el aire, jamás aprendí a volar una cometa. Le tomo una fotografía al café humeante de un chico, el humo estaba formando espirales perfectas. Tomo una fotografía de las hojas de los árboles, octubre ya ha teñido de naranja los árboles y es una obra de arte digna de ver. Alzo mi cámara, ajusto el lente para ver más de cerca un ave limpiando sus plumas, es hermosa, tiene el pecho de un intenso color rojo. Doy un paso hacia adelante, espero que nadie espante al ave o me enojaré mucho. Doy otro paso, estoy a una considerable distancia como para captar cada una de sus plumas. El ave abre las alas, se impulsa, aletea y se va… he tomado la foto perfecta… — ¿Sue? — ¡Ah! — pego un salgo — ¡Maldita sea! — me giro — Viviane… — Hola… — la castaña se ve apenada — Me enteré de lo que ocurrió ayer — Oh… — miro mi cámara — Bueno… al menos los rumores ya se van a detener — ¿Estás bien? — Claro… ¿Por qué no habría de estar? — Porque algo pasaba entre tú y su Alteza, aunque me lo hayas negado — Nada sucedía entre él y yo — me cruzo de brazos — Solo éramos amigos… — ¿En serio? — Sí… — suelto un suspiro, bajo la mirada — O lo intentamos, él decidió que no podíamos serlo — ¿Por qué? — Porque… — me detengo — Porque… — frunzo el entrecejo — Él… — miro a Viviane — Confundió las cosas y… — suelto un suspiro — Y por eso que Winchester se ensañó conmigo… — Ya veo… — Pero eso ya lo sabías Alzo una ceja. — Sí… — confiesa — Y sospechaba lo mismo que Harry… — se encoge de hombros, esbozando una ligera sonrisa — No negaré que me causa cierta ternura todo este lío, jamás había visto a Alexander de esa forma — ¿Cuál forma? — Con deseos de ir en contra de lo que le ordenan — abro ligeramente la boca — Desde que comenzaron los rumores… le he visto sonreír… jamás lo había visto sonreír con genuinidad… — Basta… — ella asiente con la cabeza — Eso no cambia nada, no quiero involucrarme con él, tú misma dijiste que es peligroso — Y lo sostengo — vuelvo a bajar la mirada — Pero eso no quita el hecho de que, Sue… — no quiero mirarla — Creo que sus sentimientos por ti son genuinos y… es una lástima que no puedan estar juntos por culpa de Harry — Incluso si Harry no existiese, jamás le aceptaría — aprieto la correa de mi cámara — No quiero ser parte de la locura que rodea a la realeza… — Sue… — Tal vez pertenecer a ese mundo, a ese círculo, sea tu más grande sueño y el de miles de chicas, pero no es el mío — respiro hondo — Será mejor que regrese a la habitación y busque entre todos los retazos de tela, algo decente qué ponerme — Viviane solo me mira — Después del almuerzo iré con Lily a reponer nuestras cosas, acompáñanos — Está bien — intenta sonreír — Solo si me dejan ayudarlas con sus guardarropas, porque ustedes en serio me desesperan ¡Son los ochenta! — río — Y ustedes lucen muy de la década pasada — De acuerdo — sonrío, ella me devuelve el gesto — Entonces, nos vemos más tarde — Sí Y diciendo esto, cada una continúa con su camino. Las cosas que Viviane me acaba de decir realmente me dejan pensando. Yo también he notado un gran cambio en Alexander. El chico que conocí hace más de un mes no se compara en nada con el chico que es ahora ¿Las personas pueden cambiar en tan poco tiempo? Supongo que sí, pero eso no es lo que más me interesa, sino el hecho de que, desde que me conoce, él ha cambiado. Harry Winchester también lo debe de haber notado, de ahí que comenzaran sus sospechas ¡Hasta Lily dijo que Alexander es muy obvio! ¿Él habrá cambiado por mi causa? Siempre señalé lo que según yo estaba mal en su vida ¿Habré influido en algo? Porque hasta el día que me conoció, no creo que haya dudado ni un segundo, acerca del asunto del matrimonio arreglado. Si yo no hubiese aparecido en su vida, él en estos momentos se estaría mentalizando el hecho de que pasará el resto de su vida al lado de alguien a quien quizá no ama ¿Todo esto será duro para él? Para mí está siendo difícil, para Alexander debe de ser el doble de difícil. Es una lástima, si tan solo él no fuese un príncipe… — ¡Me encanta! Lily da varias vueltas frente al espejo. — El fucsia es tu color Le asegura Viviane, acomodándole la ropa. — A mí me gusta esta Me miro al espejo. — Ese te ajusta perfecto en la zona del busto — indica Viviane — Y dibuja perfecto tu silueta — ¿Cuánto dinero nos queda? Pregunta Lily. — Bastante aún... Contesto, amarrando mi cabello en una coleta. — Pruébense esto Nos pide Viviane, trayendo más ropa. — Al menos ya compramos tu máquina de escribir y tus libros Le recuerdo a mi amiga, sosteniendo la nueva prenda de ropa. — Sue, el azul es definitivamente tu color, queda perfecto con el color de tus ojos Viviane sonríe, acomodándome el cabello. — Amo el color azul, aunque mi color favorito es el celeste — También te quedaría bien, tu piel tiene un lindo bronceado — Es por todas las horas que paso afuera, tomando fotografías Sonrío al espejo. — Me encantaría tener la piel como tú — Viviane amarra un pañuelo alrededor de mi cuello — Saben, deberíamos ir a Santorini por el verano, a Lily y a mí nos vendría bien el broncearnos un poco — Me encantaría — Lily sonríe — Pero si me pagan el viaje y la estadía, algún día se los pagaré cuando sea una abogada de éxito — Por mí no hay ningún problema Me encojo de hombros, Lily me abraza. — Opino igual — Viviane se une al abrazo — Vamos a pagar — Sí… — me llevo una mano al abdomen — Luego hay que ir a comer, muero de hambre — No, primero acompáñenme a ver vestidos de gala — pide la castaña — Tengo dos meses para prepararme para las fiestas decembrinas — ¿Por qué? — pregunta Lily, quitándose la ropa — ¿Vas a ir a una gala por Navidad? — Algo así… — Viviane se retoca el maquillaje — En Navidad, la Familia Real hace una fiesta de Navidad — nos explica, siento una punzada en el pecho — Siempre quise ir y ahora que salgo con Thomas, me va a llevar — miro mis manos, hablar de la realeza no es algo que me apetezca en estos momentos — No cualquiera es invitado a ese evento y pues… — se queda callada — Oh… lo siento… soy una idiota — Descuida… Digo, intentando sonreír. — En verdad lo siento Niego con la cabeza. — No hay problema… — suelto una risita — Espero que te diviertas… — me encojo de hombros — Ya luego nos chismearás todo lo que viste y oíste — Secundo esa moción — bromea Lily — Tienes que chismearnos todo lo que sucede en esa fiesta — De acuerdo — Viviane intenta sonreír, no lo logra — ¿Qué tal si vamos primero a comer? — Sí, por favor Suplico, las otras dos chicas solo ríen. Pagamos y nos vamos con cientos de bolsas de compras. El dinero del idiota de Winchester está siendo correctamente gastado, hemos podido recuperar todas nuestras cosas y nos ha sobrado dinero como para comprar algo de ropa para sobrevivir al invierno. Salimos de la boutique a la que Viviane nos llevó y emprendemos nuestro camino en busca de un lugar donde comer. — Santorini te encantará Lily Sigue diciendo Viviane. — Jamás he salido del país Comenta. — Yo tampoco — añado con un encogimiento de hombros — Será genial empezar mi crónica de viajes con Grecia — Yo quisiera conocer China — Lily engarfia su brazo al mía — Mis padres son de allá — Te comprendo, mi madre es rumana y por obvias razones no podemos ir Comenta Viviane. — La dictadura sí que es horrible — frunzo el entrecejo, Viviane asiente a sus palabras — Mis padres sí son de aquí, ambos, de Norte América, ambos son tejanos, toda mi familia es tejana ahora que lo pienso… — río — Texas es el mejor lugar del planeta — Y tienes un lindo aceto Lily ríe. — Y se come delicioso allá — asiento con la cabeza — Realmente extraño la comida de Texas… y los camiones — vuelvo a reír — Y a mis padres… — Yo una vez fui a Texas — comenta Viviane — Regresé con cinco kilos encima — reímos — Todo allá es gigante — Sí… — sonrío — Es lo mejor de Texas… — Hay que entrar aquí — sugiere Lily, señalando una cafetería — Muero de hambre y mis manos ya se cansaron de sostener tantas bolsas — De acuerdo Aceptamos al unísono. Entramos en el establecimiento, hay una televisión empotrada en la pared, luces de neón y música de los Scorpions proveniente de una rockola. Tomamos asiento en una de las mesas al lado de una ventana y una mesera nos entrega el menú. La verdad es que este paseo me ha servido para relajarme, no he pensando en tonterías en toda la tarde y eso está bien. Hay muchas cosas en las qué concentrarse, como en los exámenes finales, las entregas de trabajos, el tonto óleo que debo de hacer y respirar. En serio que hay mejores cosas en las qué pensar. — Creo que pediré una hamburguesa con queso y una malteada de vainilla Lily observa el menú. — Yo también quiero una, pero con tocino — Viviane suelta una risita — Hoy romperé la dieta, tanto hablar de comida me ha dado hambre — Yo también quiero la de tocino — observo el menú — Pero con una Coca Cola… — Y luego vamos a la tienda de vestidos con Viviane — Oh no, chicas, no tenemos que ir si no quieren La castaña niega con la cabeza. — Boberías, sí queremos — miento, la verdad es que no quiero ver vestidos de gala para una fiesta en la casa de Alexander a la que no seré invitada — ¿Cierto Lily? — Por supuesto Sonríe mi amiga. — Gracias chicas, porque en serio quiero su opinión — “En la ceremonia por la entrega de premios” — alzo la mirada — “Testigos afirman que vieron a su Alteza Real, el Príncipe Alexander, discutir con su madre, su Majestad, la Reina Isabelle” — mis amigas me miran fijamente — “Se cree que esta es la razón por la cual su Alteza Real se fue del recinto donde se llevaba a cabo la ceremonia” — miro atenta la pantalla — “Esto definitivamente va afectar a la popularidad de la reina, que como se sabe, desde los movimientos hippies, el sentimiento antimonárquico ha crecido bastante y…” — ¿Qué creen que le habrá pasado? Pregunto, dejando el menú a un lado. — No lo sé… Contesta Viviane. — Ojalá pudieras preguntarle Interviene Lily, niego con la cabeza. — No es mi asunto — vuelvo a negar con la cabeza — Él no me importa — Sue… — No comiences — le advierto — Las cosas pasan por algo y así estoy bien — ¿Estás segura? — miro a Viviane, asiento con la cabeza — Varias chicas les encantaría estar en tu lugar, pero ninguna hubiese tenido oportunidad, no con los Winchester en medio — Ya les dije… — jugueteo con el servilletero — Incluso si ellos no existiesen, jamás aceptaría los sentimientos de Alexander — llamo a la mesera con un gesto de la mano — Prefiero pensar en Santorini y los futuros viajes que haré — Su Alteza nunca ha viajado fuera del país a menos que sea por un asunto real… Comenta la castaña. — Yo no podría vivir así, viajando solo cuando me lo permitan o me vea forzada a hacerlo — niego con la cabeza — En fin, no es más mi problema y ya no quiero seguir hablando de él — De acuerdo… La noche termina con nosotras en una boutique de vestidos de gala, donde nos ofrecieron café y galletitas mientras Viviane se probaba todos los vestidos del lugar. Al final escogió un muy precioso vestido color lavanda, lo tendrá que recoger en una semana ya que le harán modificaciones. Repito, ha sido muy divertido, salvo ese pequeño instante en el que hablamos sobre Alexander. No puedo mentir, me interesa lo que le esté ocurriendo, él me importa, pero prefiero no exteriorizarlo. Debo de alejar mis emociones y sentimientos de él, no vale la pena, sobre todo porque… ¿Qué gano pensando y pensando en él? Nada va a cambiar, él no vendrá a pedirme perdón, no va a pedirme que sea su novia, no vendrá a besarme… en serio quiero besarle de nuevo. A veces me quedo soñando despierta, pensando ese último beso en el baño de la fraternidad de Viviane, recuerdo ese último abrazo que nos dimos antes de que me soltara toda la verdad. Extraño su presencia, pero no cambiará nada, nada va a cambiar y así estoy bien, porque de lo contrario tendría que lidiar con todo lo que implica salir con un príncipe y no quiero eso… — ¡Gracias maldito desgraciado de rizos! — ríe Lily, dejando su nueva máquina de escribir en su escritorio — Jamás había comprado en boutiques — Menos yo — admito, acomodando la ropa dentro del closet — Y pude comprar la cámara que me rompió — guardo mi nueva posesión — Que bueno que no rompió todas mis cámaras… — Es un lunático — Por suerte ya nos deshicimos de él — ¿A qué costo? Nos miramos. — Basta Lily, ya te dije que estoy bien y que no quiero hablar más del tema — Yo creo que te estás reprimiendo — niego con la cabeza — Admite que te gustaría que todo fuese diferente — No lo haré, porque no es verdad — Y esa es una mentira — suelto un bufido — Pese a todo lo que dices, eso de no querer perder tu libertad y ser una ardilla voladora para trepar árboles por la eternidad en busca de la foto perfecta — suelto una risita, jamás he dicho que quiero ser una ardilla voladora — Debes de admitir que una parte de ti estaría dispuesta a dejar todo eso con tal de estar con su Alteza — Eso no es cierto — me giro a verle — Jamás voy a querer que me corten las alas — camino hacia mi cama, me quito la ropa y me coloco el pijama — Y menos por un hombre — Bueno… — Estoy súper cansada y ya que no tengo nada más que hacer, terminaré de leer mi libro de Cien Años de Soledad… — De acuerdo Lily suelta una risita. — ¿Eh…? — dejo mi libro a un lado, acaban de tocar la puerta — ¿Quién será? — No lo sé, ve a ver… — ¿Y yo por qué? — Porque normalmente es a ti a quien buscan con notitas sobre arbustos Fulmino a Lily con la mirada, quito las sábanas de encima y camino hacia la puerta. — ¿Quién es? — nadie contesta, solo vuelven a golpear la puerta — Si eres quien creo que eres ¡Lárgate! — ¡Sue! Me regaña Lily, pongo los ojos en blanco. — No voy a abrirte Sentencio, cruzándome de brazos. — ¡Ey…! Protesta Lily, la puerta se está abriendo. — Olvidé que tenía una llave maestra… Me quedo petrificada, Alexander está delante de mí, con un impecable traje n***o, el mismo que estaba usando en las noticias. Está despeinado, con la corbata deshecha y el rostro lleno de amargura. Mi corazón comienza a latir a toda velocidad, algo no anda bien con él y el hedor a alcohol no hace otra cosa más que aumentar mi preocupación ¿Qué carajos le ha pasado? ¿Por qué no puedo alejarme de él? ¿Por qué sigo en esta novela? — Principito… El chico alza la mirada, da un paso hacia mí y me envuelve en sus brazos. — Por favor, quiero hablar con usted…
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