Blanca. —Mmmjjjj. —me gira alzando mis caderas, pego un grito ahogado cuando entra de golpe y sin esperar a que me acostumbre embiste como loco dentro de mi. —Aaajjj... Ajjjj. —mi pecho esta apoyada en la cama y siento todo su peso sobre mí, mierda que me gusta cuando se pone así y me demuestra el macho s****l que esta loco por mi—. Dios. —Mmmgggg. —me tiembla todo cuando toca mi intimidad, me aprieto toda mordiendo las sabanas, me vengo con fuerza y caemos a la cama gimiendo juntos, pero él se abre de piernas y brazos riendo y yo estoy toda apretada—. Dios santo Auca. —Yo también te amo. —me rio por eso y él se inclina besándome el hombro—. ¿Te da para otra ronda?. —Creo que ya no tengo sensibilidad en la v****a. —Pero adentro si... Me ordeñaste como nunca mujer. —niego avergonzada

