THELMA —¡Levántate!— Gritó alguien haciéndome saltar tapándome la cara. Escuché risas haciéndome mirar viendo a Dante y Marco haciéndome poner los ojos en blanco. Estábamos en el jet volando a casa y yo estaba agotadísima. Luna y Hwan estaban profundamente dormidos haciéndome mirar alrededor buscando a Nicolau. —Ustedes dos son tan molestos. —Nos quieres—. Dante se despidió. —¿Dónde está Nicolau?— Pregunté. —Está hablando con el piloto. Me sorprende que no hayas sacado algún movimiento que te enseñó. —¿Para poder robarlos? —He estado en este negocio por mucho tiempo Thelma. Podría patearte el culo en cualquier segundo. —Me encantaría verte intentarlo—. Me burlé. —¿Quieres hacer una apuesta? —No. No pienso meterme en una de esas peleas a muerte que hacéis Nicolau y tú. —¿Qué? ¿No

