THELMA —Mira quién es—. Angelo sonrió satisfecho. Miré hacia abajo viendo que estaba atado a una silla. —Oh, mira eso.— Dijo Kai abriéndome la camisa. —¿Qué quieres con esta zorrita de todos modos?— Sierra suspiró—Creo que deberíamos matarla. —No seas estúpida.— Angelo suspiró. —Nicolau.— Gemí. —Oh por favor, ¿no te das cuenta de que tu vida sólo se volvió así desde que lo conociste? Ahora tienes el maldito descaro de llorar por él, supéralo. Cerré los ojos respirando hondo. —Esto no es real—. Dije. —Mierda, ojalá fuera real. Estúpida zorra, casi me matas—. Dijo Kai dándome una patada en el estómago. —Deberías haberlo dejado como te dije y venir a mí—. Angelo susurró quitándome un tirante del sujetador del hombro. Su aliento recorrió mi cuello mientras sus manos recorrían mi cuer

