Capitulo 5

2461 Palabras
Debemos volver por favor! - dije a los hombres que me llevaban - mi padre lo odia, lo puede matar, lo matará! – continúe -por fa... -   -el señor estará bien! - se limitó a decir el conductor del vehículo  -Usted está lastimada... deben atender su herida - dijo el otro hombre   -es superficial.. no me duele, de verdad, volva... -   -por favor le pedimos que se mantenga en silencio hasta llegar, y no volamos a volver! - demandó otra vez el conductor   Es un hombre mayor, no se de cuantos años, pero preferí callar y no insistir mas; después de como una hora de viaje, llegamos a una hermosa casa, que resultó ser solo el muro de la verdadera casa, que de todas formas era igual o más hermosa.   El chico que no conducía, me cargo en brazos al bajar de la camioneta y se adentro conmigo a la casa, subió por unas grandes escaleras hasta llegar al tercer piso, donde entró a la única puerta que había en este piso, al entrar camino hasta la cama y allí me dejó.   -El doctor llegará en un momento…- dijo-… por cierto soy Black y el otro hombre es Ross, se que te parecerá una mala persona por como te hablo hace rato, pero en realidad no lo es, él solo está preocupado también, los chicos son como unos hijos para él - terminó y yo asentí   -esta bien.. lo comprendo! – contesté   El sonrió y comenzó a caminar hacia la puerta, cuando note que se marcharía lo detuve   -disculpa… - dije el se detuvo- yo.. ¿podría ducharme?- pregunté   El frunció su ceño, y luego rasco su nuca; podría llegar a decir, que no entendí su reacción, siempre tiendo a leer a las personas por sus expresiones corporales, o su manera de mirar, pero este hombre me a dejado algo confundida.   -Como poder puedes pero... aun no te curan, a demás que te pondrías luego de ducharte, digo... tu ropa no está nada limpia que digamos - dijo   Y comprendí la lucha interna que tenía en su cabeza, cuando le hice la pregunta; yo le sonreí y contesté   -pues por la herida no te preocupes yo cuidare de ella, y pues por la ropa... ¿podrías prestarme algo de tu ropa?, digo algo que no uses o así…- dije   -O si, claro que si! Tu estas loca niña, que acaso quieres que Roy me corte las pelotas… - se detuvo -…lo siento yo no quise usar esa expresión!- dijo apenado   -no te preocupes… - dije riendo es muy gracioso   -Pues mi ropa no podría prestarte, pero el closet del señor es ese - dijo señalando el guarda ropas   -bien gracias! – contesté, él asintió y se fue de la habitación   Yo salí de la cama con mucho cuidado, mi hombro me duele y las piernas no me sostienen muy bien, aun sigo sin probar bocado y eso le está pasando factura a mi cuerpo.   Camino hasta el guarda ropa y analizó toda su ropa, elijo una de sus tantas camisas, que por cierto al principio me detuve a pensarlo, ya que con solo tocar la tela de esta, notas lo costosa que puedo llegar a ser; pero luego me recordé las ganas de darme una ducha que tenía y se me olvido la calidad de la tela; luego de una larga búsqueda encontré, sus bóxer y tomé uno prestado.   Me dirigí al baño y una vez allí, me quite la ropa que traía puesta, muy sucia por cierto, abrí la llave de la regadera y como pude la desconecte para poder bañarme mejor y no mojar demasiado la herida, ya que se puede llegar a desangrar por el agua, y digo como pude ya que mi altura es algo no muy grande.   Luego de lavar mi cuerpo y mi cabello, me seque y puse la "ropa" que había elegido, y salí de nuevo hacia la habitación. Al hacerlo me encuentro con un rubio de ojos verdes, muy alto y cuando digo muy, es por que si que lo es, el estaba sentado en la sala de la habitación, - por qué si, esto parece una casa dentro de otra-.   -Ciao! - digo al verlo   -Ciao! Matías Bianco…- se presentó - …el medico - agregó después   -Mioka…- me presenté y le di la mano este le recibió   -Bien siéntate aquí que tenemos que sacar esa bala…- dijo y me dieron ganas de llorar de solo saberlo   Me senté en el sofá, y muy a mi contra inyectó anestesia cerca de la herida, y con unas pinzas largas luego de escarbar un poco quitó la bala, esta claro que no me dolió por el efecto de la anestesia, pero con solo ver la sangre salir abundante de la herida, me puse más débil de lo que ya estoy.   Al terminar me vendó y puso un castrillo de brazo, para que no lo moviera y me ayudo a caminar hasta la cama y me dio una pastilla para el dolor.   -La medicación te dará sueño, y puedes estar tranquila no afectará al bebé, pero eso si en cuanto despiertes intenta comer algo, se nota que estás bastante débil…- dijo y sonrió   -eso haré, muchas gracias por todo! - dije sonriendo también   Él se marchó y no se cuando pero me quede completamente dormida en aquella cómoda cama...  ------------------☀-----------------  NARRA ROY    -Maldición!- dije entre dientes cuando una bala me dio en el muslo derecho   Después de regresar, el tiroteo seguía y ya muchos de los Himura habían caído, - eso es lo bueno de ser tres y que cada uno tenga su ejército de hombres -, al entrar, le dispare a uno que tenía arrinconado a Alan, no me dio tiempo ni a respirar cuando una bala, que salía del arma de Hikiro me roso el rostro, me escondí como pude atrás de las columnas que tiene la casa, entre esquivos de balas y disparos mientras me cubría con los muebles, aquí estoy ahora, de tras de la isla de la cocina con una maldita bala incrustada en mi pierna.   -Ríndete De Luca!, entrégame a mi hija y esto se termina aquí- dijo   O claro que eso no va a suceder, jamás, será su hija y todo, pero mi hijo está dentro de su vientre, - y si lo se! aun dudo que sea mio, pero da igual-, no pienso entregársela; le contesto con una sonora carcajada   -Antes muerto! - le conteste luego   Al no oír respuesta de su parte, y escuchar que los disparos había cesado, asome mi cabeza por fuera de la isla para mirar, y fue el peor error que pude haber cometido jamás.   -Pues haber como le haces! - dijo   Escuche como le sacaba el seguro a su arma, que estaba justo en mi maldita nuca   -suelta el arma y párate! - continuó   Solté mi arma y me quedé sentado donde estaba, - que mi pierna duele maldición-.   El viejo maldito me hizo levantarme del piso halándome del brazo, el que hice que de inmediato lo soltara y fulminándolo con la mirada, - maldición me lleva como fui tan idiota-.   -camina! - dijo empujándome  Gruñí por el maldito dolor punzante en mi pierna, pero camine de todas formas, caminamos hasta llegar donde estaban todos, solo quedaba gente nuestra en pie; al vernos todos quedaron quietos en sus lugares, el ceño de Kai se frunció levemente al ver que Hikiro tenía su arma en mi cabeza.   -Tú elijes Ricci!, o me devuelven a mi hija, o tu queridísimo hermano se muere! - dijo   -No hagas caso Kai, yo ya viví mi vida, tu sobrino no, cuida de ellos! - dije   Necesitaba despistar al japonés para que mi hermano actuará, y que mejor forma de decirle que será abuelo pues.   -Tu.. Maldito hijo de puta! - grito y me dio con la culata del arma en la nuca   Cuando hizo eso caí al suelo, pero no le dio tiempo de más nada por que Ross había llegado y tenía su arma en la nuca de Hikiro.   -Hasta aquí Hikiro! Que te vaya bien, espero que continúes con tu vida, y que te olvides de Mioka por que no pienso entregarte a mi mujer jamás! - dije   San me ayudó a salir y a subir a la camioneta, una vez dentro pedí ser llevado a mi casa, necesito saber como esta ella...   _________________________   Al llegar a casa, entre con toda la intención de buscar a la chiquilla y saber como se encuentra, pero todo intento se ve fallido, cuando Matías, mi médico y amigo vio mi pierna que sangraba, - mucho por cierto-, bueno contando también el rasguño de la bala en mi brazo   -Vamos hay que curarte esas heridas! - dijo   Y me sono mas a orden que a petición   -Luego... ahora me urge ver a alguien! – contesté pasando de él   -¿A quien? ¿A la niña italiana con un bello rostro asiático? - dijo   Y detuve mis pasos de inmediato, me gire y lo mire casi fulminándolo con la mirada   -Tranquilo demonio…-dijo levantando los brazos en son de paz - …ella está bien, ya cure su herida y le di un calmante ahora está durmiendo! - aseguró   -¿nada que pueda dañar al bebé verdad? - pregunté haciendo referencia a los medicamentos.   -Nada de que preocuparse, eso sí cuando despierte debe comer, alimentarse bien, se nota que esta bastante débil, ni siquiera camina muy bien por si sola…- dijo y me preocupo sus palabras   -¿pero al comer se pondrá mejor verdad? -   -si tiene que comer mucho claro está, una sola comida no le bastará! - contesto y yo asentí - bien ahora que te informaste es tu turno, vamos a curarte! - agregó   Fuimos hasta el cuarto que tengo en el segundo piso, allí inyectó anestesia y me quito la bala, luego limpio toda la sangre y me vendo la herida, lo mismo hizo con la herida del brazo, con excepción que está no tenía bala.   -Evita mojar ambas heridas, debes tener mucho cuidado, mandaré una enfermera para que se encargue de curarlos a ambos! Por cierto le puse un castrillo en el brazo a Mioka, intenta que no se lo quite, por que si no le demorará en sanar la herida… - me dijo, y yo me limite a asentir.   En cuanto Matías se fue, me terminé de sacar la ropa y me di una ducha con regadera para evitar mojar los vendajes, luego de haber terminado me puse un pantalón de pijama, y con toda fuerza sobre mi pierna subí hasta el tercer piso, donde se encuentra mi habitación y la chiquilla.   Al entrar la vi tirada encima de la cama, con una de mis camisas puesta, toda remangada, dejándome ver su vientre, sus piernas y que por cierto, tiene mis putos bóxer puestos, - juro que cuando vea a Black lo mataré -, pero de todas formas eso no fue lo que captó toda mi atención, lo que lo hizo fue que, como puede estar así dormida tan desprolija, con un castrillo en el brazo, todo su pelo en el rostro y encima de todo eso, verse tan jodidamente hermosa.   Me acerque hasta la cama, y quite el cabello de su cara, - quisiera volver a ver esos hermosos ojos-, pensé... ; y como por arte de magia ella los abrió, al verme sus ojos se abrieron con sorpresa, pensé que quitaría mi mano de su cabello, pero lo que hizo me sorprendió a mi; se levantó de golpe y pasó el brazo sano por mi cuello para abrazarme   -Stai bene…- susurro en mi oído   Y yo por inercia subí mi mano para acariciar su cabello y sonreí   -Esatto! – conteste – pocos pueden conmigo! - dije al separarnos y ella sonrió   -Me lo imagine! - dijo   -¿y tu estas bien? - pregunté poniendo un mechón de su pelo detrás de su oreja   -Pues ahora que te veo aquí.. Si! - contestó   -Pues cuando entre, no demostrabas mucha preocupación que digamos - le dije y ella se puso nerviosa   -pues eso fue... por los medicamentos - contestó   Yo me reí y me levante de la cama, camine hasta el centro de la habitación y allí me voltee a mirarla, puse mis brazos sobre mi cintura y suspiré pesado   -ahora ¿me dirás por que le pusiste viagra a mi bebida alcohólica? – pregunté – ¿sabias que esa pastilla con alcohol podía hacer que me diera un paro? - volví a preguntar,  ella bajó su cabeza y suspiro   -Lo siento por eso…en realidad no sabía que podía dañarte - contestó   -Y... ¿Estas segura que es mi hijo?, digo trabajas en un prostíbulo - dije    ella seguía sin subir la cabeza solo miraba sus dedos y jugaba con ellos   Suspiré y volví hasta ella para sentarme de nuevo, tomé su barbilla con mis dedos y levante su cabeza para que me viera a los ojos, cuando lo hice me arrepentí, por que lo último que quería ver era sus ojos aguados por las lágrimas que estaba conteniendo para que no salieran.   -va ser mejor que bajemos y que comas algo, para que te pongas mejor…- dije y volví a levantarme   Camine hasta la puerta cuando toque el pomo ella habló   -Yo solo quería salir de ese lugar... - dijo y solté el pomo - yo solo tenia miedo, apenas había cumplido dieciocho años y esa mujer me llevó obligada a ese lugar! Cuando llegué una muchacha me ayudó y me dijo que Hikiro me estaba buscando, luego me contó de ti, y preferí hacer esto que hice, que tener que irme con ese hombre… Pero… yo te juro que si es tu hijo, yo no dormí con nadie mas a parte de ti! - terminó   Pase las manos por mi cabello, buscando procesar todo, o sea que ella prefirió perder la virginidad conmigo para quedar embarazada, solo para no tener que irse con su padre.   -¿o sea que fui usado por ti, como tú plan de escape?- pregunté   No se por qué, pero me decepciona un poco saber que me utilizo.   -no quería usar te lo juro! yo quería salir de aquel lugar y tu... tu me gustabas.. - dijo al fin   Yo reí irónico, yo le gustaba dijo, dios estoy seguro que ni siquiera me conocía, como podría llegar a gustarle, aunque... me gustó lo que dijo y me emociona pensar que ese bebé que lleva en su vientre si sea mi hijo...   __________________________ 
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