La bala había impactado justo en mi pecho, el impacto hizo mover mi silla de ruedas como unos cincos centímetros hacia atrás, mi mano viajo al lugar del impacto y pronto la sangre mojo y mancho mi mano, en la cara del viejo se dibujó una sonrisa, y por el auricular escuche la desesperación en la voz de mi hermano, voces en japones retumbaron en el lugar, la sonrisa del viejo desapareció, los policías habían ingresado, y lo tenían completamente rodeado. Me puse de pie, sonreí, Hikiro me miraba incrédulo, tome mi camisa por ambos lados y la hale, haciendo que los botones volaran, el chaleco anti bala apareció frente a sus ojos. —no te metiste con cualquiera — informé, |—!eres un maldito hijo de puta Roy! — | grito mi hermano, sonreí —la pagaras caro Ricci — amenazo el viejo —tú
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