GIANNA —¿Por qué no han llamado al médico? —Porque la reina se niega, majestad. Abrí los ojos un poco molesta por la luz de la habitación. Había escuchado esa voz que tanto me martirizaba y eso había cortado mi sueño como si se tratara de una pesadilla. Mi cabeza estaba un poco mejor así que rompí mi posición inicial en la que permanecía acostada de lado y después, giré para quedar boca arriba. —¿Qué pasa?—logré decir con mi voz un poco adormilada. Maxim alargó la mano para tocar mi rostro y comprobar que no tenía fiebre o algo similar. —Llamen al médico. —No, no necesito al médico—repliqué.—Estoy bien. Esto es algo normal que ocurre con las mujeres embarazadas. Se necesita reposo cuando las náuseas atacan. Yo estaré bien. Solo necesito dormir. —Sal de aquí. Hela obedeció cu

