GIANNA Mi desesperación no fue menor al ver tanta sangre. Había sangre por todos lados y a pesar de que mi torniquete parecía haber surtido el efecto deseado, seguía escurriendo más y más. Había escuchado sus palabras pero no me sentía bien como para responderlas ahora. Estaba demasiado confundida, sumida en la desesperación con mis manos llenas de sangre intentando tomar una decisión. Conocía el camino de vuelta pero primero tenía que subirlo al caballo. —Ahora regreso. Me levanté y después recordé el sonido que Maxim le hacía a su caballo. Imité ese chasquido y después lo llame sin saber en qué parte del bosque estaba el animal. —¡DARGAN!—grité en varías ocasiones esperando escuchar sus cascos resonar en el suelo pero pasaron varios segundos en los que casi pierdo la esperanza. La

