MAXIM —Eres buena con la espada, pero no podemos decir lo mismo que con el arco. Te falta un poco de práctica a la hora de sujetarlo porque es pesado. —Tal vez si tuviera menos decoración, sería más liviano. —¿No te gusta mi arco? —¿Es un arco? Pensé que era un adorno de estos que cuelgas en tu sala de trofeos. Tiene más oro y joyas incrustadas que alguna de las coronas de tu difunta madre—exclamó para después tenderlo en mi dirección—. Es demasiado pesado. Necesito algo más delicado. Sonreí. —Estamos en medio de la nada y eres un ser que no deja de hacer nada de ruido y claramente necesitas guardar silencio si es que quieres que atrapemos algo. No puedo darte un arco más liviano porque no pediste uno. Este es un arco diseñado para un hombre, claro que tiene que estar más pesado.

