GIANNA —Hela me empacó aperitivos. Hay demasiados y no puedo…comerlos todos—musité pues me estaba comiendo un canapes con demasiada vehemencia. Había caminado demasiado e incluso una mujer tan sana como yo necesitaba alimentarse bien para recuperar fuerzas. Maxim señaló sus manos un poco sucias después de haber dejado la leña seca que había conseguido sobre el suelo. De forma despreocupada terminé dándole uno en la boca de forma sorpresiva, por suerte abrió la boca y terminó comiendolo de una mordida. —No me pidas más. Solo era uno para tí y diez para mí. —Podría quedarme aquí, en este terreno hostil y sobrevivir muchas noches. Comería un jabalí o un ciervo, dependiendo que se dejara cazar primero. —Eres bueno cazando—comenté—. ¿Volviste a alguna cacería después del solsticio de i

