El tiempo se rompió. No fue un sonido fuerte ni un estallido visible, sino algo mucho más extraño, el mundo entero pareció inhalar… y quedarse suspendido. Las hojas que caían en el bosque se detuvieron en el aire, las chispas de magia que escapaban del portal quedaron congeladas como diminutas estrellas flotando en la nada. Incluso el viento pareció olvidar cómo moverse. Aldren fue el primero en sentirlo. Su respiración se volvió pesada, como si el aire se hubiese transformado en agua espesa. —¿Qué… está pasando…? Entonces la presencia llegó. No surgió del portal ni del cielo. Apareció entre los segundos. Una figura comenzó a tomar forma frente al umbral. Alta, silenciosa, envuelta en un manto gris profundo que parecía estar tejido con hilos de relojes rotos y constelaciones detenid

