Capítulo 20 Consultó la esfera luminosa de su antiguo reloj pulsera. Eran las dos de la madrugada. Bajó la capucha de su pasamontañas de modo que le cubriera el rostro y se puso unos guantes descartables para no dejar huellas. En las sombras circundantes adivinó las figuras oscuras de sus tres compañeros. A la tímida luz de un farol distante media cuadra se puso en movimiento e hizo un gesto con la mano para indicar a los otros que lo siguieran. Pegando sus espaldas a las paredes avanzaron hasta la puerta de servicio metálica del local. A pesar de estar provista de tres cerraduras Yoshida estimó que no sería un problema; por medio de un nuevo ademán pidió a Shinzo que se hiciera cargo, mientras indicaba a los demás que en el ínterin permanecieran en las sombras. El joven estuvo batallan

