Capítulo 25 Ese sábado a la tarde el edificio de la Asociación Monte Fuji estaba desierto. Cuando Aiko y Leandro llegaron el encargado les dijo que ya Matsumoto y Yoshida habían llegado y se hallaban en la oficina del primero esperándolos. A esa altura de los acontecimientos Aiko suponía que el hombre, más que un encargado era en realidad un agente de seguridad, lo que se veía confirmado por sus actos cargados de perspicacia. Al golpear con los nudillos la puerta el director les indicó desde adentro que pasaran sin preguntar de quien se trataba, sin duda por haber ya sido advertidos por el encargado. Yoshida se levantó y saludó a ambos jóvenes y dijo dirigiéndose a Leandro. -Gracias por venir un sábado a la tarde. Esta reunión es esencial para los días que vienen. Para sorpresa de la

