Capítulo 4 Elevó instintivamente los ojos hacía el entrepiso a sabiendas que iba a encontrar la baranda vacía y el espacio detrás de ella o oscuras. Exhaló un ligero suspiro y recién entonces cayó en cuenta que una turista se había aproximado al mostrador de la agencia de viajes que él atendía; se trataba de una amable anciana arrugada, posiblemente alemana aunque se dirigió a él en inglés. Puso su mejor sonrisa y contestó en el mismo idioma. Mientras regresaba en el atestado Metro a su apartamento en Palermo Leandro iba repasando los acontecimientos de los últimos días. Sin mucha esperanza se había postulado unos pocos días antes para una oferta de empleo aparecida en Linkedin y con una rapidez que no esperaba había sido respondida. Como consecuencia del llamado que le habían realizado

