Dasha La puerta es golpeada, y yo me separo de Gael. Un médico joven entra a la oficina, seguido de Demian, que me observa con preocupación. —Buen día. —saluda él. —Mi nombre es Josh. Gael se hace a un lado para darle espacio al médico de que me examine. Me toma la presión arterial, la temperatura y me hace una serie de preguntas. —¿Todo está bien? Estaba mareada y casi de desvanece. —le explica Gael con inquietud. —Si hace falta que la lleve a un hospital, dígalo. —Gael, cálmate. —le pido. —Le bajó la presión. —concluye el médico. —¿Desayunó ésta mañana? —me pregunta. —No. —soy sincera. Gael clava su mirada en mí, a modo de regaño. —Me dijiste que sí habías desayunado. —dice entre dientes. —Sabes la importancia que tiene desayunar. —Ya lo sé.

