—Sí, claro. Entiendo perfectamente —Yelena mantuvo su gran sonrisa. A ella este tema le resultaba fascinante. Cuando pidió entrar al club de detectives no mencionó sus prácticas incestuosas junto a su madre y a su hermana. Aún tenía la mente confundida por eso y necesitaba encontrar a otra persona que hubiera vivido algo similar a ella. Diógenes parecía ser esa persona—. ¿Sería mucha molestia hacer algo así ahora mismo? Aunque… podemos dejarlo para otro día. —¿Vos qué opinás, mamá? —Preguntó el chico—. Si vos estás de acuerdo, yo puedo hacerlo. —Em… está bien, siempre que entiendan que esto son solo posiciones para mejorar sus dibujos. Espero que no lo vean de otra manera. —Quedate tranquila, Marcela, que tenemos una filoIssa artística muy parecida a la Diógenes —aseguró Yelena—. De hec

