Seth la miró de regreso con una sonrisa seductora mientras se inclinaba para besarla y Anthea abrió la boca para dejarlo explorar el interior con su lengua envolviendo la suya mientras que con las manos recorría su espalda.
- No hagas trampa. - dijo el joven con voz ronca al notar cómo las estelas de llamada de Anthea comenzaban a fluir a su alrededor - Quiero portarme bien. Dijiste que tenías hambre.
- Es un gracias… - le dijo sobre sus labios.
- Eso me gusta. - murmuró mordiéndole el labio inferior bajando la mano a su entrada - Mojaste mis boxers. - le sonrió.
- Los lavaré…
- No sabía que mi ropa interior se vería tan bien en ti. - le dijo desabrochando los botones de la camisa liberando sus senos y estimulando los pezones con los dedos logrando un gemido ahogado de la joven.
Con una mano afirmó su trasero mientras que con la otra bajaba los boxers para dejar libre su entrada. Empujó su erección contra su sexo avisando la necesidad de su cuerpo para unirse al de ella y gruñó cuando Anthea movió las caderas contra él invitándolo.
- Revoltosa - le sonrió con la mirada encapuchada metiendo dos dedos en su interior haciéndola arquear la espalda por la sorpresa - Tan mojada…Justo como me gusta. - movió los dedos entrando y saliendo, friccionando sus paredes y puntos sensibles escuchándola gemir - ¿Me quieres dentro de ti? - preguntó atormentándola en tanto dejaba fluir sus estelas para excitarla.
- Si - gimió acercando su pelvis a su erección.
- Ya estás lista. - le dijo besando la piel de su cuello y sus senos que estaban cubiertos de la escarcha que tanto le gustaba.
- Seth… - pidió - contigo.
- Sus órdenes, compañera. - le dijo sacando los dedos de su interior y llevándoselos a la boca para saborear sus jugos. Se movió liberando su erección y la penetró hasta que todo su m*****o estuvo dentro de ella para después comenzar a moverse al tiempo que Anthea ajustaba su postura para acomodarse a él - Perfecta - gimió afirmando sus caderas para mantener la posición mientras la embestía y a medida que su excitación aumentaba, el brillo escarchado apareció en su cuello y pecho hasta bajar en una línea que se perdía en la corona de vello sobre su m*****o y Anthea lo observó asombrada acariciando su pecho. El control de sus habilidades era cada vez mejor, al punto de poder canalizarlo internamente con eficiencia.
- No podré aguantar mucho. Quiero que llegues conmigo. Me estás apretando. - le dijo Seth aumentó la intensidad y profundidad usando sus dedos para acelerar el orgasmo estimulando su clítoris - Eso es, te estás corriendo. - masculló con los dientes apretados dando la estocada final para liberarse al mismo tiempo en que la oyó gritar y contorsionarse con los espasmos - Me gusta verte llegar - le dijo besando su cuello cuando se retiró de ella con suavidad una vez que ella pudo regular su respiración y las paredes internas dejaron de exprimir su liberación.
Sin decir nada, la tomó en los brazos al estilo princesa aún con las huellas del orgasmo, llevándola al sofá de la sala y la tapó con una manta cercana.
- Te traeré la comida en un momento. No creo que sentarte en un silla sea buena idea. Toda tu entrada quedó muy sensible.
- ¿?
- Ya conozco tu cuerpo, cariño. Eres muy sensible y necesitas un tiempo después de correrte para poder volver a todos tus sentidos - Anthea se sonrojó, pero no dijo nada cuando la besó rápido para luego ir a la cocina.
Esto iba a ser difícil. Quedaban cinco semanas para terminar el entrenamiento y todo lo que estaba pasando desaparecería para ella. Demonios. pensó. En qué momento había aceptado el funcionar como si fuesen pareja; le había dicho lo que sentía en medio de un proceso de guía generando más expectativas en el hombre que estaba a unos pasos. Cómo podía ser tan egoísta de querer vivir una realidad que nunca sería para ella, para ellos.
Aunque se convirtiera en un fénix y tuviera el implante para controlarse, seguía siendo más Norm que uno de ellos. No podía obligarlo a vivir como un metahumano si nunca lo había sido. Ninguna de las experiencias comunes que vivían en los centros de entrenamiento los niños que ingresaban después de ser elegidos y que brindaban una base común a los guías y esper para conducirse, Seth las tenía. El desarraigo, el vivir en comunidades cerradas donde otros como tu eran los que te cuidaban y enseñaban.
Hasta la impronta conductual del rol de ser un guía o un esper ese hombre no las tenía. No se comportaba como uno. No le importaban los límites ni las reglas no escritas que a veces separaban a ambos tipos. Parecía un Norm en todos sus comportamientos. Era un Norm con habilidades de meta humano. Un unicornio entre los caballos, pero seguía siendo uno de ellos.
Lo observó acercarse con una gran sonrisa y eso encogió su corazón.
Había tenido especial cuidado de no forzar la información del mundo de los metahumanos más allá de lo necesario. Seth debía quedarse en el mundo Norm. Era su mundo. El mundo que conocía y lo respetaba.
Ella volvería al suyo...Aunque cada vez parecía más difícil al estar envuelta en las caricias y los gestos de Seth que le demostraban sus sentimientos.
Estaba enamorada de él y sabía que debía prepararse para dejarlo ir lo más pronto posible.
Iba a doler como la misma mierda.