Al sentir una nueva marca en el interior de su muslo, Rhory gimoteó y se agitó en la cama. Observando a su pareja tan pronto como este dejó de succionar y morder, le observó enfocar su cámara para tomar una perfecta foto de sus muslos abiertos y su duro m*****o, el cual lentamente se fue recuperando ante la atención de su hombre lobo. Alzando su mano, Maxwell acomodó esa braguita de su dulce elegido y volvió a cubrir su duro eje para capturar otra foto de esa forma, sumándola a su colección. Observando su endurecido eje aún cubierto con su bóxer solamente, el lobo alfa empujó su cadera para presionar en ese pequeño agujerito y gimió en lo que tomaba otra foto, esta vez con la polla de su pareja humedecida con gotas de pre-semen que manchaban el borde del encaje blanco. —Max —gimió Rhory

