Tan pronto como Maxwell abandonó la tienda de electrónica en la cual compró un nuevo teléfono inteligente para su dulce chico bonito, supo que tenía que buscar una excusa para poder entregarle el celular a Rhory, porque era más que seguro de que su pareja se negaría a recibirlo. Lamentablemente para su dulce elegido, la compra de un teléfono no podía seguir siendo postergada al haber otras cosas con más "prioridades". Entre que aquel celular pasaba más tiempo funcionando mal y el recibir aquellas molestas llamadas de ese estúpido humano estaba irritando de sobre manera al lobo de Max, ya que aunque intentaran hacerle hablar, nunca lograba obtener más que una risa burlona. Y toda esa situación, estaba colocando de un pésimo humor tanto Maxwell como a su animal. El cual, con cada día, no h

