Melissa Olsen Hoy decidí levantarme temprano. Por primera vez desde que comenzamos esta locura, quise ser yo quien preparara el desayuno. Dante se lo ha ganado. Después de todo, prácticamente está de vacaciones de su propia empresa solo para estar conmigo. Y aunque jamás lo admitiría en voz alta, sé que no debe ser fácil para él. Dejar el control, soltar las riendas, vivir sin itinerarios ni reuniones programadas… debe estar siendo un reto. Pero aquí está, a mi lado, sin quejarse, eso vale más que cualquier palabra Mientras revolvía los huevos en la sartén, sentí su presencia antes de verlo. Dante tiene esa forma de caminar que es difícil de ignorar, como si el aire mismo se adaptara a su paso. Pero esta vez no fue su presencia lo que me tomó por sorpresa, sino el beso que depositó

