—Bueno, yo creo que ya me encuentro mejor, ¿no les parece? —Mi tía Aryan no dejaba de discutirle al doctor, que este le mencionaba que debía quedarse en reposo hasta que su riñón se recupere—. ¡Pero me importa un comino lo que le pase a ese órgano inservible! Quiero irme a casa para hacer enojar a mi nuera Rebeca. Al parecer el riñón derecho ya no daba para más, aunque igual sabía de la existencia del cáncer en este. Mi tía Aryan ha sido la abuela que tuve cerca, además de mi abuela Anne, que no la he visto desde que mi padre se ha peleado con toda su familia paterna y materna excepto Aryan, su hermana. —Señora Brown, ya le dijimos que es imposible que usted regrese a casa en este estado, ¿quién podrá cambiarle el repuesto de la bolsa de su orina? No creo que sea su nieta... —mi tía me

