Capítulo 21

2136 Palabras

—Oh, Atenea, no tienes que irte tan pronto, puedes quedarte a dormir sí lo deseas... —Lilianna me tomó de la mano y me miró preocupada—. Hay lugar de sobra, sabes qué es un poco tarde ya. Apoyé mi mano libre sobre la suya y la miré con una sonrisa. —No se haga problema... Tienes que descansar, mañana debes de tener un día largo —dije. Armin me miró con una sonrisa plana, muy callado. —No seas tan dulce, niña, me harás subir el azúcar —Ophelia se despidió de mí al igual que su madre, Armin y yo nos subimos al coche y salimos acelerados por la pequeña calle. Dejé que Armin condujera el coche de mi madre, por supuesto que no iba a dejar que lo hiciera ni que me fuera sola en ese callejón casi oscuro. Fuimos en silencio y sin decir nada más. Pero él no pudo estar tan ausente en un momento

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