Nunca antes habia temblado tanto al dar la misa, sentía calor, creí que caería desmallado, mi problema nunca ha sido, las enormes capas de ropa que llevo, mi problema nunca ha sido, estar frente a muchas personas. Mi problema es ella mi problema es Brenda, como puedo concentrarme con tal belleza frente a mí, Dios he pecado, Dios he roto mi promesa, he prometido no ver a ninguna mujer con deseos carnales, he prometido nunca desear a la mujer de mi prójimo, pero como me resiste a esos ojos, como me resisto a esos labios.
Dar la comunión nunca ha sido un reto para mí, pero cuando estoy frente a ella, todo en mi tiembla, olvidos la frase que mis miles de veces he pronunciado, que difícil es decir cuerpo de cristo cuando estoy frente a ella, me siento hechizado, me siento idiotizado.
Admito que el deceso, admito que la deseo con locura, Dios usted conoce mi corazón sabe que no miento, deseo a esa mejer.
AGRADECIMIENTOS
Como siempre Agradezco a Dios por darme el conocimiento y las palabras necesarias para poder comenzar y terminar con este este libro, luego agradezco a mis lectores, siempre han sido fieles a mí, siempre me han alentado a escribir con sus insistencias de que publique los próximos capítulos, siempre me sacan una enorme sonrisa, con sus comentarios y ocurrencias.
Por ultimo agradezco, a mi madre Adriana, y a mis hermanos Francisca, Katherine, Natacha y Jorge, aunque no lo sepan siempre han sido mi fuente de inspiración, y me he apoyado en cierta parte en nuestras experiencias vividas.
Por ultimo agradezco a mi abuelito Lele, que me ha sacado sonrisas con sus increíbles historias y sus obvias trampas cuando jugamos dominós, este libro es de ustedes y para ustedes.
Con amor: Esther Meguiste