—Se que estás ahí Hades. «Hades» No me llamó Harry, simplemente fue Hades. Aquella voz hizo que sintiera punzadas en el corazón. No importaba lo mucho que intentará huir, de todas formas caería y el lo sabría. Pensé en mis posibilidades. Podía salir corriendo y tapar mi cara con la camisa, podría salir y hablar con él. Mostrarle mi cara, conversar un poco y dejarle ver qué yo soy quien impone las reglas en este lugar. Sin embargo, todo se iría al traste si tomará la última opción. El silencio de la noche me hizo salir corriendo hasta mi casa. Y por instinto giré mi cabeza hacía atrás. El estaba ahí, sonriendo. Y bajo la luz de la luna observé sus ojos. Estaban negros, tan negros como los míos. Correr hasta el apartamento fue la hostia. Respiraba con dificultad, mis manos se s

