Último día del mes. No habían pasado muchas cosas desde la muerte de Harry. Los chicos, se habían hecho mis amigos, vivíamos en el centro comercial y algunas veces íbamos a la playa. Todo parecía ir bien para ellos, por suerte, aceptaron mi nueva forma de vestir, no pusieron trabas y no se quejaron en su medida. El apartamento de Harry era mi hogar, Owen vivía conmigo y hacía que me sintiera menos solo. No obstante, solía escaparme por las noches, siempre me vestía de n***o, me ponía mis lentillas miel y delineaba mi ojo por la parte inferior. Había estado intentado arreglar lo de Jock, lo hacía para que mi padre me dijera quien asesinó a Harry. No iba a dejar esto así, al menos, ya no más. Sentado en el mueble de la sala, salió Owen con ojeras, el cabello revuelto y ambos ojos un poco

