Gia caminaba por la avenida principal de la ciudad, las luces de los escaparates reflejándose en los charcos de la última llovizna. Su mente estaba revuelta, atrapada en un torbellino de pensamientos que no lograba ordenar. Su único objetivo era sacar a su padre de la cárcel, pero había algo más en su cabeza. Flashbac Después del encuentro con Alex y verlo sonreír con Isabella. Gia llegó a la clase con el corazón latiéndole con fuerza. Pero al ver quién estaba sentado tras el escritorio, se sorprendió. —¿Profesor Daemon? —preguntó con voz indeciso. El hombre, que hasta ese momento revisaba unos apuntes, levantó la vista. —Carlota, pasa adelante. —le dijo Daemon. Gía frunció el señor, la estaba llamando por otro nombre que no era el de ella. —Puedes llevar tu carpeta a la dirección

